CRISIS, BENDITA CRISIS.
Dicen que estamos en crisis. Que no hay dinero y quien lo tiene no lo mueve. Que no consumimos. Es cierto. Ya no nos compramos 10 barras de labios, una de cada color, que no vamos a usar. No nos compramos 10 tipos de mácara de pesatañas. A saber: una que engorda el volumen de las mismas, otra que las alarga, otra que las curva, otra que te nutre con ceramidas... ¿¡y eso que es lo que es?¡ . No nos compramos 10 blusas, una de cada color, ni 20 pares de bragas, una de cada color, y 20 pares de sujetadores emparejados con las otras 20 bragas. NO nos compramos 20 sueters ni 20 pantalones y, mucho menos 20 faldas, porque ¡horror¡ Lo que tenemos en el armario, que nos compramos el año pasado ya no se lleva este.
No nos compramos 4 televisiones, una para cada habitación, ni ipods, ni psp, ni dvd, ni tres ordenadores y un portátil. Ya no nos compramos toda esa caterva de objetos que no necesitamos para nada pero que tenemos que tener impepinablemente, no se porqué.
Estamos en crisis y ya no consumimos compulsivamente. Pues bendita crisis. Porque consumir al ritmo que lo estabamos haciendo lo único que obligaba era a producir más. Producir más supone trabajar más y por lo tanto consumir más energía y más recursos naturales. Esto conlleva una mayor contaminación. Contaminación que está destruyendo nuestras reservas de oxígeno pero que, que coño nos importa si yo tengo 10 barras de labios de distintos colores para no pintarme nunca con ellas porque al final siempre me pinto con esa de Dior que me queda tan bien.
Consumir compulsivamente nos està llevando a utilizar cada vez más recursos naturales y a buscar un abaratamiento de la mano de obra y esto solo se consigue trasladando empresas a países subdesarrollados donde utilizar a niños como mano de obra vergonzosamente barata no está penado con la ley,
Si, bendita crisis. Al menos durante un añito dejaremos de comprar en plan alocado y gilipollas y con ello dejaremos de destruir nuestro planeta, dejaremos de ser partícipes de esta carrera meteórica hacia la nada, porque a la nada es donde vamos a llegar. Somos una plaga. Peor que una plaga. Somos una epidemia que ha alcanzado cotas a nivel planetario y somos peor que el ébola. Porque, tarde o temprano encontraremos la vacuna contra el ébola, pero para la gilipollez y el imbecilismo supino me da en la nariz que no vamos a encontrar vacuna.
Somos nuestra propia condena. Será verdad eso que dicen de que en el pecado llevamos la penitencia.
Yo mientras tanto sigo diciendo lo mismo, que estoy viva y coleando. Quien sabe, a lo mejor hay unos cuantos más como yo y damos un poco de guerra.










cambio-cuentos-por-globos dijo
creo que me he quedado corta. Ya somos una puta pandemia
26 Abril 2009 | 02:50 PM