Porque hoy me acuerdo de ti y se te echa de menos y porque, afortunadamente, las cosas van mejorando. Porque es cierto que las cosas no están mal para siempre y porque los deseos que pedí el año pasado con mis 12 uvas van abriendose camino. Algunos ya no son tan necesarios o tan importantes, pero los otros, los que si importan y se necesitan, parece que van viendo la luz. Porque he madurado, he crecido y he cambiado un poquito, solo lo necesario para poder ser más feliz.
************************************************
Este 31 de diciembre siempre tendrá un sabor agridulce en mi memoria. Una nochevieja que, de seguro, no se me olvidará. El día empezó tras una larga noche en un estado de duermevela constante. Empezó con la misma tristeza que acabó la noche anterior, pero sin la sorpresa, y si con un sentimiento de pérdida absoluto.
Sabiamos que ocurriaría tarde o temprano pero no tan pronto. Félix nos había dejado. Se fue de la misma manera que había llevado su enfermedad. En silencio y sin estridencias.
Las últimas semanas habían sido un suplicioy se las había pasado ingresado en un hospital. No llegué a verle y aunque lo hubiese intentado no lo habría conseguido. Desde que empeoró no quería que nadie lo viese. No quería morirse. Pero, ¿quien quiere hacerlo cuando tiene tanta vida por delante y tantos planes y, sobre todo, tanta gente que te quiere y a quien querer?
Apenas me han contado detalles. Con el tiempo me iré enterando de más cosas y dolerán el triple. No pidió mucho. Tan solo que no le dejasen solo. Que alguno de sus hijos o su esposa le agarrase la mano mientras dormía por si la muerte le sorprendía y nadie se daba cuenta. Y así ha sido. Felixin, su hijo, que, aunquemi 1.90 de estatura, siempre será Felixin para nosotros, dormía esa noche a su lado. Le tomó la mano y los dos se durmieron. Cuando su mujer llegó al día siguiente su hijo dormia junto a él tomándole la mano., pero Felix hacia muchas horas que se había ido.
Sufrió muchos dolores y estaba casi siempre sedado, aunque en los momentos de lucidez, tuvo la fuerza sufieciente para pedirle a un médico que tuviese compasión.
No quería permanecer sendado mientras le alargaban la vida artificialmente. Solo quería morir tranquilo y con dignidad. Estaba cansado de sufrir y de luchar sabiendo el resultado de antemano. Dicen que le dijo a un médico que no entendía como podían tener compasión de los perros cuando les sacrificaban para que no sufriesen, y fuesen incapaces de sacrificar a un ser humano para que dejase de sufrir, igualmente
Afortunadamente ha sido así. Podía haber estado otro mes en cama, sedado y sufriendo una agonía que ya no soportaba, pero se ha ido antes de que eso ocurriese. Me he levantado sin dormir apenas. Me he duchado y me he maquillado. No quería aparecer con ese aspecto de quien ha pasado una noche de mil demonios. He cogido a mi hija y me la he llevado al tanatorio. Se que no es un lugar apropiado, pero a ella, a su mujer, le hace feliz ver a mi niña.
Mi niña, a la que tanto quería Félix. A la que dejaba que le tirase de la barba tantas veces ella quería. Porque es al único hombre con barba que ha visto en su vida y él estaba tan encantado con ella que le dejaba hacer.
Le he visto y no parecía él. Dicen que ya no le quedaban pulmones. Que esa vasculitis rara se los ha devorado. Que el cáncer desató la otra enfermedad. Que más da. El ya no está.
Me he encontrado con viejos amigos a los que hacia miles de años que no veía y hemos charlado y nos hemos contado de nuestras vidas. Me ha dado mucha alegría ver a sus sobrinas, con las que jugaba cuando era niña, y a su hermana, que sigue igual que siempre. Y es terrible que dejemos pasar el tiempo y solo sea en entierros donde volvamos a ver a los amigos. Dónde, absurdamente, uno de esos amigos es al que despedimos para siempre habiendo perdido tantas oportunidades de compartir cosas y momentos.
Alguien ha comentado que este verano se le veía bien y animado. Y es verdad porque yo lo vi. Que se le veía asomado a la terraza de casa, con las ventanas abiertas de par en par, escuchando a Dire Straits a todo volumen. Y, de pronto, me he acordado de todas aquellas tardes en las que me descubrió tantas y tantas cosas de Mark Knopfler y me hizo quererlo y admirarlo con absoluta devoción.
La he visto a ella, a Charo, y la he visto tan sola, tan desvalida, que he sentido una pena infinita por ella y por él. Por los dos. Por todo loq ue se queda en el camino a medio hacer.
Y en mitad de todo ese estado de absurda normalidad se ha impuesto la cruel certeza, la realidad. Alguien ha entrado donde él se encontraba y ha tapado la caja. Le ha encerrado en ese espacio frío y reducido. Y es como si todo se quedase congelado. Y la he mirado a ella y he podido sentir toda su tristela y la pena de su pérdida. Luego le han metido en ese coche horrible y le han cubierto de flores y les he visto pertir. Y entonces es cuando me he dado cuenta de que es para siempre, de que ya nunca más volveré a verle ni a charlar con él. De que se acabó.
Félix no era creyente. Yo ya no se que creer. Me resigno a creer en esa estupidez que suelen decir en estos casos. Que dios llama a su lado a los mejores. Pues si es así, vaya mierda de dios que deja paseando por el mundo a tanto ser infrahumano, a tanto desechos de la humanidad, a tanta basura. A gente que no quiere a nadie ni saben lo que significa esa palabra.
He vuelto a mi vida diario. A los preparativos del día y, a ratos, se me ha olvidado todo, y he sonreído y he charlado y he comido, como si no pasase nada. Supongo que la vida continúa.
He preparado la cena y la mesa. Nada especial pero tampoco lo de siempre. En realidad, no importa lo que se cena, sino con quien se comparte la cena y lo he hecho con la persona más maravillosa del mundo. Hemos cenado,, hemos reido, hemos jugado.
Ha sido una cena increible y me he sentido afortunada y muy feliz por poder compartir esta noche con la persona que más quiero en el mundo, y por poder hacerlo. No he querido compartirla con nadie más. Solo nosotras.
No se siella algún día se sienta afortunada portenermecomo madre, pero yo, desde luego, me siento la mujer más afortunada por tenerla como hija.
Hemos brindado con leche y nos hemos dado infinitos besos y se ha dormido en mi cama, rodeada de cojines y abrazada a su Epi, sin soltar mi mano.
Luego me he levantado, me heservido una copa de champán y he preparado mis doce uvas. He esperado pacientemente las campanadas y he pedido mis 12 deseos para este año. Me he tomado mi champán y he apagado la televisión. Allí sentada, a oscuras, he tenido un pensamiento para Charo y sus hijos, y para Félix. Esta ha debido ser la noche más fría y triste de todas las que hayan vivido. Una noche sin consuelo.
Me he ido a la cama y he abrazado a mi niña y me he sentido muy afortunada. Y, aunque no tengo la felicidad completa, me he dado cuenta de que, con ella, tengo todo lo que nedesito y puedo desear y todo lo que me hace feliz. Además, quien es completamente feliz?
Me he dormido con una sonrisa y ha sido unanoche plácida y tranquila. Me he despertado junto a mi niña y la he mirado mientras dormía. Se que todas las madres dirán lo mismo de sus hijos, pero es tan perfecta que me da miedo. Es, sin duda, lo mejor que me ha pasado nunca. Es un teroso y es mío.
De pronto me he dado cuenta de que ya se cual es mi propósito para el año que comienzao, aunque ua os diré lo que pienso de esos propósitos (pero eso será en otro post): pasar el mayor tiempo posible rodeada de la gente que quiero y sacar todo el tiempo de l mundo para darselo, en especial, a mi hija.
Os deseo que este año se cumplan todos vuestros deseos y que consigais aquello querealmente necesitais, pero solo aquellos que realmente lo merezcan. Faltaría más.

FELIZ AÑO NUEVO