DE LA APLICACION PRACTICA DE LOS CONOCIMIENTOS A LA VIDA MISMA EN SU MISMIDAD
Esto lo escribí un 27 de mayo de 2006. Y lo he recuperado del baul de otra casa...
Siempre fui malísima en matemáticas. Nunca entendí el significado de ese número llamado infinito. Tampoco comprendía lo del número ese que se llama epsilon (como la letra griega), ni pi. Pero es que alguien le encuentra sentido a que un número se llame pi? Yo lo preguntaba insistentemente, y siempre recibía la misma respuesta: “pues está claro, pi es
Luego llegaron los logaritmos neperianos y aquello me superó. Porque, vamos a ver, para que coño sirven los logaritmos neperianos? Y si los elevas a la enésima potencia, ¿Qué pasa?. Pasé primero de BUP sufriendo como una condenada porque no entendía la utilidad de tamaña información. La profesora me miraba como si fuese un bicho raro. Y yo no paraba de repetirle que me explicase una aplicación práctica de tanto conocimiento. Vamos, que me demostrase para que servía lo del logaritmo de los cojones ese. Pues nada, ni por esas. La mujer, muy digna ella, me dijo que ya sabría más adelante para que servía todo aquello, y que todo lo que se aprende, tarde o temprano, tiene aplicación útil en esta vida.
Con la física y la química no hubo mucha más suerte. Aquello de la tabla periódica, de los elementos, de los cianuros, los H2O, Los CO2, etc, se me atragantaron a la altura de
Llegando a la física, el buen hombre perdió totalmente los estribos, la paciencia y
Luego se empeñó en hacerme comprender el misterio de la electricidad, los voltios, los watios, los amperios y que se yo qué más. Hoy en día sigo sin entender nada de eso. Ni en que minuto chocarán dos trenes que van en dirección opuesta si uno lleva velocidad constante y el otro una aceleración de no se cuantos km/hora. Lo único que me preocupa de eso es no ir montada en ninguno de esostrenes o no cruzar la vía por si les da por pasar.
Yo argumentaba con toda la candidez de mis 15 años, que no entendía cosas intangibles. Que yo era incapaz de entender y comprender lo que no podía ver ni comprobar con mis manos. No eran hechos. Eran suposiciones y, además, absurdas. Por que, a ver, quien coño ha visto un amperio??,y ¿que es un amperio?, y que coño mide un amperio? Y al final, un amperio resulta ser la multiplicación de un vatio por nosecuantos de nosecuentitos, que es otra medida que tampoco entiendo..
Total, que aprobé la física, la química y las matemáticas sin tener ni puñetera idea de lo que se estaba hablando. Pero ellos siempre decían que en la vida todo tiene aplicación y que esa información me serviría en algún momento de la misma, pero más tarde.ç
Visto aquello me decanté por las letras. Me pasé al latín y al griego. Me las prometí muy felices pero choqué de bruces con la cruel realidad. Resultó que era negada para hacer una simple traducción. El latín era infumable y el griego, ¡madre de dios¡. Lo único interesante era la mitología. Yo me machacaba los sesos intentando encontrarle el senido a aquello pero no había manera. Después de muchos meses un profesor se apiadó de mi y me dijo:"verás, para ser buena en latín y griego hay que ser muy buena en matemáticas. Esto es como el ajedrez, y el ajedrez es matemática pura". Nos ha jodido¡, ya me lo podrían haber dicho antes.
Asi que allí estaba yo, con mis 16/17 años, asumiendo por primera vez que no era ni una lumbreras ni un cerebro privilegiado. Tuve que asumir que no era una persona racional ni lógica y que, desde luego, no aplicaba la lógica a ningua situación que se me presentase.
Y tenían razón. Por eso me dediqué a las letras. Supongo que prefiero vivir en las nubes que posar los pies en la tierra. Nunca me sentí a gusto entre la lógica, la razón y la realidad. No soy práctica y me paso la vida soñando y viviendo en un mundo paralelo en el que la fantasía es la dueña absoluta. Disfrazo mi vida y cuando no me gusta porque es brutalmente real, dura y lógica, tan lógica como las matemáticas o la física, me surmerjo en ese mundo paralelo que para mi es mi realidad.
Tal vez por eso no soy capaz de solucionar o tomar decisiones drásticas. Me puede el corazón al cerebro, absolutamente en todo, así que soy persona de impulsos más que de razocinios. Por eso mi vida no tiene lógica, ni pies, ni cabeza.
Ahora, queestoya punto de cumplir los 36, apenas me preocupo de las matemáticas (para qué?, ya se que no voya llegar a fin de mes) ni de la química ni de la física. Salvo cuando a alguien le da por hablarme de los nanoforadios. Se las trae la palabreja, verdad? Yo me los imagino como unos enanos muy enanos, que son mas enanos de lo normal y que andan pululando por los microondas, calentando la comida. A mi me hacen mucha gracia los nanoforadios, pero a los técnicos no, porque resulta que, si se calibra mal no se que pieza de un microondas y pierde un nanoforadio de esos, pues el microondas en cuestión calienta un poco menos que antes y entonces la maruja de turno se cabrea muchísimo. Ya veis, cosas que pasan.
En fin, que toda esta perorata para deciros que si, que los profes tenían razón. Que al final todo tiene su aplicación práctica en la vida. Y que yo, al fin, he comprendido algunas de esas enseñanzas.
Me miro al espejo y veo el paso del tiempo y me acuerdo de Einstein y aquello de que el tiempo es relativo. Luego me acuerdo de aquello deque la masa ni se crea, ni se destruye, solo se transforma. Y me digo, pues es verdad¡. Porque la masa de mis tetas ya no es lo que era. No se han creado ni destruído, pero se han transformado en algo más... ¿amorfo?. Yo antes tenía unas tetas increibles, de película. Una 95 bien puesta. No usaba sujetadores y estaban empitonadas de una manera insultante. Eran de ese tipo italianas, como la Bellucci, todo canalillo y bien gorditas por arriba, asi que cualquier escote era una fiesta.
Ahora llegan a la 85, y de suerte. Y se ha dado otra ley física que acabo de entender. La de la gravedad. Efectivamente, la gravedad hace que la atracción que ejerce la tierra sobre los cuerpos, sea inexorable e imposible de eludir. Se caen. Se han caído. No tiene remedio.
Asi que, mira tu por donde, que ahora después de20 años de aquellas clases, por fin he entendido la ley de la gravedad y de la masa. Y esta se puede aplicar a mi trasero y a cualquier otra parte de mi cuerpo, y encima llevan una aceleración constante en el proceso, aunque me temo que la aceleración se va a multiplicar a medida que pase el tiempo.
E es que el conocimiento no ocupa lugar. Lo de Epsilon sigue siendo un misterio, y a pi no quiero ni verlo. El logaritmo neperiano me imagino que no tardaré en encontrarmelo de bruces.
Lo que si he aprendido, y bien, a fecha de hoy es que a estas alturas de la vida y conociendome como me conozco, es que "alea jacta est", o lo que es lo mismo, "la suerte está echada".












xikita dijo
JAJAJ Q BUENO!!!yo m cambie a ciencias sociales en la eso x mis constantes peleas on la fisica y la quimica..espero tardar en comprenderlas..jeje besos
22 Noviembre 2007 | 05:44 PM