MICRORRELATO (2º PARTE)
Como cada día, desde hacía muchos años, se sentó frente al televisor. Una cena frugal y un vasito de vodka. Después de 30 años volvió a ver su rostro. Alli estaba Anuska. La reina del Bolshoihabía fallecido, sola, en una asa humilde, tras años de olvido.
El locutor hizo un breve repaso a sus logros profesioanles y un tímido apunte sobre el que fuese su marido, un tal Vladimir, joven promesa del ballet ruso, que 30 años antes se había perdido en las calles de Nueva York, sumándose a la larga lista de disidentes rusos en EEUU.
Se sirvió otra copa de Vodka y cerró los ojos, "hasta siempre Vladimir", escuchó de nuevo y, porprimera vez, en 30 años consiguió llorar.








Cata dijo
Es bonito, triste pero bonito.
:)
14 Noviembre 2007 | 12:08 PM