MICRORELATO
En ese instante todos supimos que no volveríamos a vernos. Musitamos una oración y cogimos nuestras mochilas. Un silencio plomizo se apoderó del aire y una sensación de inmensa soledad recorrió nuestra espina dorsal.
Encaminamos nuestros pasos hacia el mercado. Podíamos oir el griterio de los niños con sus madres y los comerciantes alabando la calidad de sus frutas y sus verduras. Los rayos del sol empezaban a calentar y, sin embargo, no lograbamosarrancar el frío de los huesos. Un hormiguero de vida bullía en la plazamientras nos atamos la muerte en el estómago.
Diez segundos despuésun amasijo de cuerpos rotos se extendían como una alfombra sobre el empedrado. Sangre, brazos, piernas y fruta destrozada. Y después el silencio. Pero nosotros ya estábamos en el infierno.











nurazul dijo
Uff...cortito pero intenso chica!!supongo que cualquier´atacado fanático podría haberlo escrito sin problema...a mi ninguna religión,ideología,etc...me resulta tan importante como para perder mi vida y llevarme por delante a una multitud de inocentes.Muy bien descrito,muy certero.Besiños y feliz finde preciosa
5 Octubre 2007 | 05:22 PM