Aoife apenas recordaba desde cuando pasaba sus noches en blanco. Giraba y giraba entre las sábanas de su cama hasta sentirse atrapada por los pies, como si estas se hubiesen convertido en lianas gigantes anudadas a sus tobillos.
Miraba al techo suplicando poder cerrar los ojos y perderse en un sueño tranquilo y eterno pero, en su lugar, solo veía danzar las figuras que las sombras proyectaban en las paredes de su habitación,jugando a deslizarse entre los rayos de la luna.
Llevaba tanto tiempoarrastrando sus pies que apenas discernía el día de la noche. Y, al finalizar el día, soñaba despierta con encontrarun agujero, un sendero misterioso, que la llevase a la profundidad de la inconsciencia para poder descansar.
Imágenes continuas asaltaban su mente mientras pasaba el día, y, entre imagen e imagen, mantenía conversaciones absurdas con ella misma o otros personajes inventados a los que no había visto nunca pero que conocía como la palma de su mano.
Y, entre conversación y conversación, transcurrían sus días y sus noches, en una continuo sendero temporal. Y, como cada noche, se metía en su cama esperando que sus ojos se cerrasen y, tras de ellos, su mente descansase. Pero nunca sucedía.
Entre el tumulto que ocasiona el cansancio y el agotamiento, entre el desconcierto y la locura, creyó escuchar una voz apagada y lejana que le repetía sin descanso: "vuelve sobre tus pasos el camino que anduviste. Vuelve sobre tus pasos hasta el comienzo. Vuelve sobre tus pasos porque te perdiste y has de encontrarte, pero solo lo harás en el preciso instante en el que descubras donde diste el primer paso que te llevó a perderte, que te sumergió en el laberinto en el que te hayas. Vuelve sobre tus pasos y cuandote mires a los ojos y te reconozcas, entonces descansarás"
En mitad de su delirio fue capaz de discernir que ya estaba entrada la noche. Se dirigió a su habitación y abrió la ventana con la esperanza de que entrase alguna brisa fresca. La luna descansaba en lo alto, rodeada de un tenue halo blanquecino y el cielo estaba más negro que nunca.
Se introdujo entre las sábanas e intentó no pensar pero fue inútil. Su mente daba vueltas alrededor del mismo intrincado matorral. Entonces respiró profundamente e intentó recordar. Desanduvo lo andado. Paso a paso, uno a uno hacia atrás.Cada tropiezo le hizo contener el aliento pero no se detuvo.
Como en un sueño vió suceder ante sus ojostodo el tiempo transcurrido. Cada detalle, cada lágrima, cada risa, y, cuando creía que el viaje no tendría fin y estaba a punto de desfallecer, vio a una jovencita sentada sobre un muro.
Le resultó tan familiar que no pudo apartar sus ojos de ella. No tendría más de 16 años, apenas una niña. Entonces se reconoció. Volvió a cerrar los ojos y, cuando los abrió, seencontró sentada en el mismo lugar donde antes se hallaba la muchacha.
Miró al frente y vio como, entre la gente, avanzaba despreocupado aquel muchacho con el pelo revuelto.Entonces el levantó la vista y se fijó en ella. Sus ojos se abrieron como platos y sintió su corazón desvocarse azorado hasta subirte por la garganta y salirsele por la boca.
Tan rápido fue que tuvo que agarrarlo con sus propias manos y tragárselo para que volviese a su sitio, en su pequeño pecho. Él la miró y aquellos ojos le resultaron muy familiares.
Entonces lo supo. Miró aquellos ojos terriblemente negros, flanqueados por aquella marejada de pestañasy recordó aquel cosquilleo hasta sentirlo.
Sintió de nuevo esa fuerza, esa angustia, esa desazón, ese ardor de las tripas, y el sudor correrle por la espalda. Aquel sudor helado.
Volvió a sentir toda aquella marea, aquellas nauseas y comprendió que hacía mucho que no sentía nada. Hasta el preciso momento en que volvió a cruzarse con aquellos ojos.
Entonces cerró los suyos y respiró profundamente.
La luna bañaba la habitación y los rayos diminutos de luz jugaban con las sombras en las paredes.
En la cama, entre las sábanas revueltas, Aoife respiraba pausada y tranquila.Sumergida en un profundo sueño, sonreía.
xikita dijo
q bonito!!!ha sido un cuento precioso, a veces lo unico q tenemos q hacer para curarnos es mirar dentro d nosotros...q malo tiene q ser no poder dormir..gracias a dios, yo siempre lo consigo....
18 Julio 2007 | 03:13 PM