No tengo por costumbre dedicar un día de mi vida a cultivar mi cuerpo...
Lo expresaré de otra manera. No tengo por costumbre dedicar un día de mi vida a rituales de belleza femenina. Y hoy, después de yo no se cuantos años, he decidido que era el día. He ido a la peluquería. A priori no parece algo importante. Todas las mujeres van a la peluquería asiduamente. Yo no. Quien me conoce sabe que ODIO ir a la peluquería. DETESTO pasarme las horas escuchando memeces de todo tipo mientras me destrozan el craneo poniendome cantidades ingentes de bigudíes por toda mi cabeza.
Por fin me he decidido y a las 9 de la mañana estaba como un clavo frente a la puerta de mi peluquería habitual, que, por otra parte, aún no entiendo porque sigue siendo LA HABITUAL. Es como una mala costumbre. Como esas mujeres que se empeñan en seguir con el marido año tras año a pesar de que lleven 15 años poníendoles los cuernos sistemáticamente. Supongo que, por la misma razón, ellas siguen sistemáticamente a su lado. LA INERCIA.
Pues bien, allí estaba yo: FELIZ COMO UNA PERDIZ frente a la peluquera. -¿Que te vas a hacer?, -Ya sabes, lo de siempre, sanearme el pelo y rizarlo.
Hasta ese momento todo discurría por los cauces normales. Yo con la cabeza en la pila, ella lavándome el pelo, yo quedándome medio dormida con el masaje capilar, el agua chorreandome por el cuello hasta empaparme el vestido ("joder¡, porque nunca me pondrán una toalla para que no me moje entera").
Hemos pasado al sillón y ella, tijera en mano, ha comenzado a cortarme el pelo. -Quiero que me lo sanees para que me suba el rizo, porque tan largo luego queda muy caíso?, -Claro, ¿con que te lo secas, con difusor?, -Si, con difursor.
Ella ha comenzado a cortar el pelo con precisión y yo he comenzado a ver caer los mechones uno a uno, cada vez más mechones....., cada vez más largos.... y le he preguntado si no me lo estaría cortando demasiado porque al rizarlo iba a subir mucho. -Nooooooo- ha contestado ella mientras me aplicaba espuma y empuñaba el secador.
Entonces todas las señales de alarma se han encendido. Me he dicho: -aquí hay algo que no funciona. Hay algo que no encaja-
Me he mirado en el espejo y me he visto con flequillo... ¡¡¡¡¡YO NO LLEVO FLEQUILLO¡¡¡¡ , ....¡¡¡¡YOOOOOOO NOOOOO LLEEEEEVOOOOOO FLEEQUIIIIIILLLOOOOOO¡¡¡ De pronto me he percatado de que había desaparecido mi melena, MI MELENA, y ahora tenía el pelo capeado sobre los hombros y con flequillo. ¡SANTO DIOSSSSS¡ Esta loca que coño me ha hecho¿????
-Oye, -le he preguntado- ¿no crees que me lo has cortado mucho?
-No.
-Pero...cuando me lo rices va a quedar mucho más corto... el pelo va a menguar...
-No, te lo seco con el difusor..
-¿¿¿ ????? ¿¿¿¿¿¿ (mi mente intentando procesar la información)?????- Pero, ¿es que me vas a secar el pelo antes de hacerme el moldeador??????
-¿¿¿ ????? ¡¡¡¡¡¿¿¿¿¿(Su mente intentando procesar la información mientras su cara muestra un subidón de alucine y sus ojos se abren como platos) ¿Que moldeador???
-Te he dicho que quería sanearme las puntas y volverme A RIZAR EL PELO¡¡¡¡¡
-¿¿¿????.............Ahh... ahhh. No.... es que lo tienes aun muy rizado.... es que si te lo rizo se va a quemar.... yo que tu no me lo rizaría todavía..... creí que solo querías cortartelo...
En ese momento he vuelto a acordarme de todas las veces que he ido a esa peluquería y me han hecho lo que les salía de los cojones y no lo que yo pedía.
Tras estos momentos de incertidumbre he sido capaz de serenarme y mirarme una vez más al espejo. He sopesado la largura de mis cabellos -sería mejor decir la cortura- y he comprendido que, si me hacía el moldeador, mi cabeza iba a asemejarse a la de Ronaldo antes de afeitarse el melón, asi que he tenido que sonreirle a la peluquera y decirle:
-Bueno, pues entonces secamelo y ya volveré en unos CUANTOS MESES, cuando me haya crecido lo suficiente para PODER RIZARME EL PELO COMO A MI ME GUSTA.
Y no es el dinero que he tenido que pagar por algo que me ha... tocado LOS COJONES PROFUNDAMENTE, sino que he tenido que sonreir mientras veía ese... PUTO FLEQUILLO sobre mi cabeza y pensaba para mi misma: -muy bien, estás jodida. A ver ahora como coño te las apañas en la playa para llevar el pelo decente sin tener que cargar con el PUTO SECADOR Y EL PUTO DIFUSOR (QUE NO VEAS LO QUE ABULTAN EN LA MALETA), porque te lo ha dejado tan corto que no vas a poder hacerte ni un ASQUEROSO RECOGIDO.
Después de tan desafortunado incidente me he dirigido al centro donde me iban a hacer una limpieza del cutis y depilarme el labio superior, o lo que es lo mismo, al sitio donde me iban a limpiar la cara de todos los puntos negros habidos y por haber y donde me iban a arrancar el bigote sin consideración ninguna.
Me han tumbado en una camilla donde me han dado una crema en la cara a la par que me masajeaban. Por un momento me he dicho: -¡eh¡ esto no está tan mal.
Tras el maravilloso masaje la esteticien ha proseguido con su tarea. Esto es, me ha untado de cera caliente el bigote para, posteriormente y, de dos tirones certeros, arrancarme todos esos pelos de debajo de mi nariz. Los muy cabrones debían estar bien agarrados porque he sentido que, junto a la tira de cera, se llevaba parte de la carne de esa zona de mi cara. No contenta con eso ha vuelto a restregarme esa cera ardiente y ha tirado de la misma, esta vez en sentido contrario. Si quedaba algún desafortunado pelo, a buen seguro, esa psicópata lo ha arrancado sin contemplaciones.
Me ha preguntado con voz dulce si me ha dolido y yo, que miento como nadie, la he sonreído y con un hilillo de voz le he dicho: -noooooo.
Después me ha puesto sobre la cara un aparato que despedía un vapor caliente que olía igual que mi centro de planchado cuando está a 180 grados. Por un momento he pensado: esta tía me achicharra la cara. Ya no tendré que preocuparme por las arrugas. Ahora seré una arruga nada más. UNA TREMENDA ARRUGA QUEMADA.
Allí me ha dejado con ese calor insoportable sobre mi cara para volver 10 minutos después, con su misma dulce voz, diciendome que iba a pasar a realizar la parte más ardua de la limpieza.
Yo estaba allí tumbada, indefensa, mientras ella agarraba dos gasitas con sus delgados dedos -armas de matar diría yo- y ha empezado a estrujarme la cara, poro a poro, para sacar lo que se supone son mis impurezas. Por un momento no sabía si me sacaba las impurezas o parte de mi masa encefálica. Y entonces, en pleno estado de desesperación, en plena catarsis dolorosa, me he imaginado allí tumbada, levantando mis brazos y garrando su cabeza bajándola hasta mi. Me he imaginado cogiendola del pescuezo y rebanandoselo mientras le estrujaba la cara y le echaba todos sus potingues sobre las heridas. Me he imaginado torturándola con ese aparato infecto disparavaporesabrasadores, me he visto sonriendo y disfrutando con su dolor y me he dado cuenta de que estoy muy mal de los nervios.
Luego cuando todo ha terminado y me ha dado un masaje facial con un gel refrescante me he relajado y he salido dandole las gracias y sonriendole como una estúpida. Ella me ha dado un vale descuento para la próxima vez y yo le he dicho que volvería pronto.
Entonces, en plena calle, he sonreído imaginando como la descuartizaría y me ha venido a la mente la cara de DEXTER. Esa cara que pone de niño pillín cuando está ideando como matar al indeseable que ha elegido como próxima víctima. Me he visto reflejada en un escaparate y... tenía la misma sonrisa que DEXTER.
Definitivamente tengo que dejar de ver esta seríe. Eso si, no pienso mirar lo que me ha costado la tortura completa de mi sesión de belleza. DEXTER SE QUEDARIA CORTO A MI LADO.
PD: Por cierto, hay que joderse como me brilla la nariz. Si que se acumula mierda en los poros, si.
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Entonces me di cuenta de que las personas no aguantan para siempre las situaciones en que las pone la vida... ni los individuos ni las naciones... Llegas un momento en que alguien empieza a gritar que ya basta, que hace falta un cambio. Y es cuando la gente se echa a la calle y empieza a destrozarlo todo... Pero eso ya sólo es un circo. La revolución, ¿sabes?, la verdadera, ya ha ocurrido antes, en silencio, en el interior de las personas. No me mires con esa cara de bobalicón, mi vida.
Hay una especie de complicidad entre los verdaderos pobres y los verdaderos ricos... no hay modo de ofender a ninguno de ellos.
No creas que es la nostalgia. En esos latidos no hay nada parecido a lo que puedas encontrar en las películas sentimentales. Ya te he dicho que nunca lo quise. Hubo un tiempo en que estuve enamorada de él... pero sólo estaba enamorada porque aún no había vivido con él. Estas dos cosas nunca van juntas, ¿lo sabías?
De pronto sentí que no tenía ningún destino...Aquel encuentro me había perturbado. Porque, aunque nunca había querido a aquel hombre, en aquel momento advertí con aprensión que yo ya no sentía tanta rabia, que ya no le guardaba tanto rencor, como cabría esperar ante un enemigo... Fue un golpe duro, como si hubiera perdido algo muy valioso...¿Sabes?, en la historia entre dos personas llega un momento en que ya no merece la pensa sentir rencor. Y entonces te invade la tristeza.
LA MUJER JUSTA- SANDOR MARAI
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"De esta nueva perspectiva íntima extrajo una enseñanza simple, una cosa obvia que siempre había sabido y que todos sabían: que una persona es, entre todo lo demás, una cosa material, que se rompe fácilmente pero que no es fácil recomponer" -Ian McEwan
Ultimamente no escribo nada y devoro los libros. Algo anda mal. Se avecina tormenta y el cielo cada vez está más negro y más cargado y yo, como siempre, sin paraguas.
Habrá que aguantar y mentenerse en pie. Eso si, no pienso resguardarme ni buscar refugio alguno. Quien sabe, a lo mejor es lo que realmente necesito. Que sobre mi descargue una tormenta torrencial y que lo arrastre todo.
No, no pienso resguardarme y, además, esta vez no tengo miedo...
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