CAÍDA LIBRE
Porque sigue siendo una de mis favoritas.
Regalo historias a cambio de globos de colores para adornar el cielo
8 Julio 2009
8 Julio 2009
"Cuando una mujer demuestra mucho ardor por un hombre lo hace, con frecuencia, para ocultar otra llama que tiene en el corazón" -MOLIÉRE.
Perpleja me he,
8 Julio 2009
"Cuando escribo a mano, sobre un cuaderno, como ahora, creo que me parezco un poco a mi padre en el acto de probar el bisturí eléctrico, pues la escritura abre y cauteriza al mismo tiempo las heridas" -
Hacía tiempo que un libro no me dejaba tan tocada, que no me gustaba tanto. Ha sido todo un descubrimiento. Os lo recomiendo encarecidamente. Cada vez me gusta más Millás.
1 Julio 2009
Acabo de cumplir 39 años y, aunque a algunos les parecen pocos, a mi me parecen una eternidad. Una eternidad que ha pasado demasiado rápido. Más de lo que yo quisiera, pero una eternidad al fin y al cabo. Y me parecen una eternidad porque la actuallidad de estos días me ha hecho pensar en la cantidad de "desapariciones" que me han tocado vivir.
Cualquiera lo diría pero...... he vivido la muerte de El Rey, y cuando digo El Rey me refiero al de verdad, a Elvis. Aún lo recuerdo como si fuese ayer, y yo solo contaba 7 años de edad. He visto desaparecer a Lennon a manos de un perturbado obsesionado por "El guardián entre el centeno", ironías de la vida, uno de mis libros favoritos y con el que me identifico de una manera extraña.
He vivido la muerte de La Voz, Sinatra. La de Freddie Mercury a cuyo último concierto en Madrid no quise ir y de lo que me arrepentiré toda mi vida. Viví el suicidio de Kurt Cobain y aún echo de menos sus letras y sus canciones porque, de todos ellos, son las que más cercanas siento, quizás porque cada vez soy más oscura, más depresiva, más autista y más autodestructiva.
He sido testigo de la muerte de Roy Orbison y de George Harrison, Beatle que siempre me ha encantado. Había algo en él brillante.
Y ahora me ha tocado ser testigo de la muerte de otro rey, del rey del pop. Yo adoraba a Michael Jackson, pero eso era natural. Yo tenía 12 o 13 años cuando me quedé impactada aquellas navidades en las que todas las televisiones de España y, supongo, que de otros paises, "plantaban" aquel maravilloso y terrorífico "Thriller" en plena noche navideña.
Recuerdo aquella noche navideña perfectamente. Todos mis primos pequeños, mis hermanos, mis tios, mi madre y yo frente a aquel televisor totalmente anonadados y asustados ante un video clip bestial. Creo recordar que fué la última que pasamos juntos. Yo apenas había dejado de ser una niña. Pasé de pedir muñecas por reyes a pedir un sinfín de discos (ahora vinilos) a mi pobre madre, que lista en mano, se pasaba dos o tres tardes seguidas torturando a algún pobre dependiente del Corte Inglés para que no faltase ni uno solo de los discos que yo pedía.
Aquel año, entre mis peticiones, estaba el de Michael Jackson. A partir de aquel video desarrollé un gusto malsano por ver videoclips y grabarlos. Me pasaba el día almacenandolos en cintas de video. Lo cierto es que la pasión por Michael Jackson me duró lo que le duró a él el moreno de la piel. Mi admiración y gusto por su música fue decayendo de manera inversamente proporcional a su afición por las operaciones, las extravagancias y todas esas manías que tenía.
La verdad es que sus últimos discos me parecían repeticiones de los anteriores. Bad fué regalo de otros reyes y ahí quedó la discografía de Jackson en mi casa. Hace un par de años volví a comprarme Thriller, esta vez en cd. No pude resistirme porque, lo cierto, es que ese disco siempre me ha parecido genial.
Y hace unos días me entero de que ha muerto. Me enteré un día después. El día anterior ni siquiera había encendido la televisión. No dejaban de repetir que era un genio y yo seguí pensando lo mismo. Un genio cuyos últimos discos me parecían repeticiones de los anteriores.
Y no lo pongo en duda. Fué un genio musical pero, sobre todo, un pobre hombre. Un infeliz. Tenía un aspecto inacabado, a medio hacer. Frágil. Asustadizo y quebradizo. He oído a gente decir que lo había tenido todo, que había muerto joven pero que había disfrutado de la vida y me quedé perpleja.
Si algo no había hecho este pobre era disfrutar de la vida. Siempre encerrado en si mismo, siempre encerrado en una gran mansión, siempre rodeado de un millar de gente completamente solo. Siempre asustado. Alguien que cambió por completo su apariencia buscando vete a saber qué. Seguridad, aceptación, tal vez huir de si mismo. No ver reflejado en el espejo el que realmente era.
Tal vez pensó que cambiando su aspecto por fuera consiguiera por fin alejarse del individuo que se escondía en su interior. Lo cierto es que no pareció haber sido feliz nunca. Si acaso sobre un escenario, y ha muerto reventandose literalmente por conseguir subirse a uno de esos escenarios. Dicen que para tapar los agujeros inmensos que su maltrecha economía tenía. Yo creo que, en el fondo, quería subirse a un escenario para poder volver a sentir esa especie de pseudofelicididad que el público, los focos y el escenario le proporcionaban. Allí arriba no era una sombra, allí arriba era el personaje con el que soñaba ser. Intocable e invencible.
A mi me hubiese gustado que hubiese sido menos genio y hubiese sido un poco más feliz. Ahora, ironías de la vida, su muerte ha llenado los bolsillos de todos esos que le rodeaban, esos que dicen que le querían y que eran su familia, familia que no pareció hallar el modo de ayudarle a salir de esa profunda gruta en la que estaba metido desde el comienzo.
Durante todos estos días nos han ido aderezando los telediarios y los magazines con más detalles de su vida y me he dado cuenta de que se me ha borrado el personaje. Se ha difuminado el mito hasta hacerse humo y, en su lugar, ahora hay un niño.
Si intento recordarlo es lo único que puedo ver. A un pobre niño que no lo fué nunca porque alguien se encargó de explotarlo sin misericorida ninguna. Un niño que se quedó a medias, cuyo cuerpo nunca se desarrolló lo suficiente, cuya personalidad no se desarrolló lo suficiente, cuya vida nunca creció lo suficiente, como si todo esto no fuese más que una metáfora, la parte visible de una infancia cruel que, precisamente, no fue infancia.
Supongo que Michael Jackson a sus 50 años era la consecuencia de una infancia llena de horror. Más o menos como la infancia de la mayoría de la gente.
Dicen que, de adultos, somos el resultado de las frustraciones, los traumas y las carencias de nuestra infancia. Una infancia que todos queremos ver como idílica y que nos empeñemas en disfrazar para no recordar el agujero negro que esconde. Si eso es así, el agujero negro de la infancia de Jackson debió de ser aterrador. Tan aterrador que nunca pudo escapar de él hasta que le engulló por completo.
No siento tanto la pérdida del genio como la pérdida de ese niño. Por eso ahora no me gusta ver sus fotos con la cara desfigurada, con la cara blanqueada. Me gusta verle en fotos de su infancia, pero duelen. Cada vez que veo a ese niño sonriente, bailando y cantanto, el corazón se me apretuja. No puedo imaginar cuanto sufrimiento cabría en un cuerpo tan pequeño. Cuanto dolor pasó totalmente inadvertido para todos aquellos que adoraban al ídolo y cuantos miraron para otro lado mientras el "rey Midas" les llenaba los bolsillos.


pd: Sigo teniendo mis vinilos de Thriller y Bad, los de la primera edición y no voy a venderlos, como ya me han propuesto, por mucha pasta que den por ellos con el tiempo. Los regalos que te hace una madre no tienen precio, más si se pasa tropecientas horas haciendo cola en el Corte Inglés.
8 Junio 2009
Somos un desastre. Es cierto, pero es que nuestra vida es tremendamente ajetreada y no nos queda apenas tiempo para dedicar a éste, nuestro rincón favorito. CPC ha vuelto y ha vuelto renovado, con un buen lavado de cara y maquillaje nuevo.
Os invitamos a que paseis por nuestra casa y dejeis vuestra impronta, que nos digais que os parece, que comenteis o que nos insulteis si es preciso. Es más, nos va la caña.
Deciros que hay novedades. Que se ha unido a nuestro grupo una zumbada bastante irreverente, más irreverente que yo, y eso es grave.
Aquí os dejo los enlaces para que cotilleeis. Esperamos veros por allí.
BUSCANDO EL CONEJO DE LA SALUS - Rincón donde vale todo y cuando digo TODO ES TODO. No voy a dar pistas sobre a qué conejo se refiere. Cuando conozcais a Salustiana sabreis porqué lo digo.
LA QUE CLAMA EN EL DESIERTO, osea, yo misma, Murron, que me he cambiado el título del blog harta de predicar para sordos.
HOPE que sigue siendo Hope, eso si, más virtualizada que nunca. Joder, esta tía vive dentro de un ordenador... esto me suena a alguien pero no acabo de recordar a quien...
NO COMPRES, ADOPTA -Si os gustan los animales y sois de los que protegeis a estas pequeñas criaturas, esta es vuestra página.
FILMS AND MUSIC -Sigue siendo un rincón para los amantes del cine y de las bandas sonoras.
TIEMACIL - Un iluminado en mitad de la vorágine bloguera. Aparece de tarde en tarde pero cuando lo hace.... jjajajaja, es blanco de todas mis iras.
Solo una anotación: Los que nos seguís u os pasais de vez en cuando por allí tendreis que cambiar los enlaces. HEMOS CAMBIADO DE DIRECCIÓN.
10 Mayo 2009
Nada. Me cuesta muchísimo. No se me ocurre nada. No... no es cierto. Se me ocurren infinidad de cosas pero no con la suficiente fuerza. No con la fuerza de antes. Esa que hacía que me hormigueasen las yemas de los dedos hasta el punto de salir corriendo buscando un teclado donde calmar el picor de las mismas.
Pienso. Pienso mucho. Pero las ideas que tengo son frías. Son oscuras. Casi negras. Son difusas. Sin cuerpo. Volátiles. Apenas surgen, se esfuman. No consigo centrar mi atención ni mis pensamientos. Ando en una especie de limbo gris por el que pululo sin ninguna expectativa.
Un estadio anímico indescriptible. Ni soy, ni estoy. No se. Ya no hay historias. Ya no hay relatos. Ya no hay personajes extraños viviendo en mi azotea, saltando entre mis neuronas. Distrayéndome de mis quehaceres diarios.
Y esto lo pienso mientras seco una sartén. Mientras echo en un cubo un chorro de ajax pino y otro de amoniaco. Pienso que odio limpiar. Siempre he odiado todo lo que conlleva trabajar en una casa. Trabajo anodino que no reporta nada, excepto cansancio y frustración. Porque dentro de un buen rato todo estará igual que antes de pasar el puto amoniaco.
Se han esfumado los duendes. No me extraña. Dudo que sobrevivan entre tanta mediocridad. Entre tanta gama de grises. Los días de la semana se han vuelto idénticos. Cuesta diferenciar los lunes de los miércoles o los domingos. Un sin fin de días encadenados, todos del mismo color y sabor. Días que misteriosamente se convierten en meses y en años. Un montón de años.
Y ya no vale soñar. Los sueños ya no tienen el poder de un mórfico. El cuerpo acaba por acostumbrarse a todo tipo de drogas terminando por no sentir los efectos.
Acabas por no reir ni llorar, por no enfadarte, por no asustarte, por no alegrarte. Acabas por no nada.
Me cuesta un mundo escribir. Hilar una idea. Centrar mi pensamiento. Necesitaría un electrosock para despertar mi mente, para hacerla funcionar, para encontrar algo de vida en ella.
No consigo despertarla. A veces un cretino y sus hijoputeces lo hacen. Solo durante 50 minutos pero me saben a gloria porque durante esos 50 minutos escucho ideas que despiertan brevemente la que se encierra hasta la extenuación dentro de mi.
Me agota disimular. Cada vez más. No sirvo para ello. Me chupa las fuerzas hasta dejarme sin vida. Como si fuese un robot de esos que se van quedando sin baterias.
No hay cuidado. Ya me ha ocurrido otras veces. Supongo que es un impass de tiempo. Un lapsus que acabará por pasar o subsanarse. Como siempre. Solo que vengo observando que los lapsus son cada vez más largos. Más duraderos y a mi me cuesta cada vez más recargar las baterías. Será que estoy mayor. Que estoy cansada o que estas baterías ya se han desgastado y no se recargan tan fácilmente.
Empiezo a preguntarme que ocurrirá cuando las baterías ya queden inutilizadas. Cuando ya no puedan volver a cargarse por muchas pinzas que le pongas. ¿Quien sabe? A lo mejor para entonces mi cerebro se ha fundido del todo y mis neuronas andan sin vida y, entonces, ya todo de igual.
Hay que joderse, lo que me cuesta disimular. Fingir. Va a ser verdad. Nunca fue conmigo eso del Contrato social.
8 Mayo 2009
Agachado bajo el fío viento lluvioso yo lo observaba todo entre los tristes viñedos de octubre. Mi mente estaba invadida por esa gran canción de Billie Holiday Lover Man; tuve mi propio concierto entre las vides.
"Algún día nos encontraremos y secarás todas mis lágrimas y me susurrarás cosas dulces al oído, abrazándonos, acariciándonos, oh, lo que nos estamos perdiendo, amado mío, oh dónde estás...", y más que la letra es la música y el modo en que Billie canta, lo mismo que una mujer acariciando el pelo de su amante en la penumbra. El viento aullaba. Tenía mucho frío.
-En el camino- Jack Kerouac.
26 Abril 2009
Dicen que estamos en crisis. Que no hay dinero y quien lo tiene no lo mueve. Que no consumimos. Es cierto. Ya no nos compramos 10 barras de labios, una de cada color, que no vamos a usar. No nos compramos 10 tipos de mácara de pesatañas. A saber: una que engorda el volumen de las mismas, otra que las alarga, otra que las curva, otra que te nutre con ceramidas... ¿¡y eso que es lo que es?¡ . No nos compramos 10 blusas, una de cada color, ni 20 pares de bragas, una de cada color, y 20 pares de sujetadores emparejados con las otras 20 bragas. NO nos compramos 20 sueters ni 20 pantalones y, mucho menos 20 faldas, porque ¡horror¡ Lo que tenemos en el armario, que nos compramos el año pasado ya no se lleva este.
No nos compramos 4 televisiones, una para cada habitación, ni ipods, ni psp, ni dvd, ni tres ordenadores y un portátil. Ya no nos compramos toda esa caterva de objetos que no necesitamos para nada pero que tenemos que tener impepinablemente, no se porqué.
Estamos en crisis y ya no consumimos compulsivamente. Pues bendita crisis. Porque consumir al ritmo que lo estabamos haciendo lo único que obligaba era a producir más. Producir más supone trabajar más y por lo tanto consumir más energía y más recursos naturales. Esto conlleva una mayor contaminación. Contaminación que está destruyendo nuestras reservas de oxígeno pero que, que coño nos importa si yo tengo 10 barras de labios de distintos colores para no pintarme nunca con ellas porque al final siempre me pinto con esa de Dior que me queda tan bien.
Consumir compulsivamente nos està llevando a utilizar cada vez más recursos naturales y a buscar un abaratamiento de la mano de obra y esto solo se consigue trasladando empresas a países subdesarrollados donde utilizar a niños como mano de obra vergonzosamente barata no está penado con la ley,
Si, bendita crisis. Al menos durante un añito dejaremos de comprar en plan alocado y gilipollas y con ello dejaremos de destruir nuestro planeta, dejaremos de ser partícipes de esta carrera meteórica hacia la nada, porque a la nada es donde vamos a llegar. Somos una plaga. Peor que una plaga. Somos una epidemia que ha alcanzado cotas a nivel planetario y somos peor que el ébola. Porque, tarde o temprano encontraremos la vacuna contra el ébola, pero para la gilipollez y el imbecilismo supino me da en la nariz que no vamos a encontrar vacuna.
Somos nuestra propia condena. Será verdad eso que dicen de que en el pecado llevamos la penitencia.
Yo mientras tanto sigo diciendo lo mismo, que estoy viva y coleando. Quien sabe, a lo mejor hay unos cuantos más como yo y damos un poco de guerra.
http://www.proyectoscpc.net/images/befree.png
http://www.noveaslaentrevista.com/www/files/u762/myegoo_noveaslaentrevista_o.gif
![]() |

Selecciona el agregador que utilices para suscribirte a este blog (también puedes obtener la URL de los feeds):